Jacó. Octubre, 2025
Hay momentos en la vida en los que el mar es un maestro. Para mí, el surf adaptado no ha sido solo una disciplina deportiva, sino una puerta hacia el bienestar físico, mental y espiritual. Cada ola que enfrento es una oportunidad para re-conectar conmigo misma y con Dios, desafiar mis límites y recordar que la verdadera fortaleza nace de adentro.
A través de integrarme como atleta seleccionada para el Mundial de Para-Surfing de la ISA del 2017 fue que inició para mí un proceso transformador.

El equilibrio empieza en el cuerpo y se extiende al alma
El surf me ha ayudado a mantenerme fuerte, activa y saludable. Pero más allá de los músculos, este deporte me ha enseñado a escuchar mi cuerpo con compasión, a respetar mis tiempos y a honrar mis procesos. En el agua, las comparaciones desaparecen. Solo existo yo, mi tabla y mis maestros: Dios y el mar.
A nivel mental, cada sesión se convierte en una terapia natural. Las olas me enseñan paciencia, flexibilidad y resiliencia. Me recuerdan que después de cada caída siempre hay una nueva oportunidad de remar y volver a intentarlo. El 90% de mi tiempo surfeando son caídas, olas que se me fueron, y mucho tiempo remando para pasar la espuma… Todo eso y más vale la alegría del 10% del tiempo que agarro buenas olas! Además, me enseña lecciones importantes para la vida y me hace más fuerte. ¡Disfruto el 100% del tiempo que estoy surfeando, así no sea todo perfecto!
Espiritualmente, el mar me conecta con algo más grande. Me hace sentir parte de un flujo universal donde todo tiene su momento. Ahí encuentro paz, propósito y una energía que trasciende lo físico. El mar para mí tiene un gran significado espiritual: en el 2021, me bautizó un gran amigo, mentor y pastor: Gustavo Corrales. Cada vez que entro a surfear, el mar me enseña algo importante para mi vida personal, profesional y espiritual.

El Mundial ISA de Para-Surfing 2025: una vitrina de reconocimiento
Este año, tengo el honor una vez más, de representar a Costa Rica en el Mundial ISA de Para-Surfing 2025, que se celebrará en Oceanside, California. Este evento no solo es una competencia: es una vitrina internacional que valida el esfuerzo, la disciplina y el talento de las personas con discapacidad que hemos hecho del surf una forma de vida. Si querés conocer más del Mundial y la representación de Costa Rica, podés leer este post.
Participar en el mundial significa mostrarle al mundo que la inclusión es posible. Que el talento y la pasión no entienden de barreras y que unidos todo es posible. Que Costa Rica, con sus playas, su calidez humana y su compromiso con la accesibilidad, tiene un lugar destacado en el mapa del surf adaptado global.
Personalmente, participar en el Mundial de Para-Surfing para mí es una experiencia de crecimiento personal e inspiración para que otras mujeres con discapacidad se animen a competir en este deporte. Competir no es mi actividad favorita, pero se ha convertido en una forma de superarme a mí misma y de aprender a disfrutar del proceso. Competir en el mar frío de California me ha enseñado a sentirme cómoda en situaciones que me incomodan, a gestionar los nervios y el estrés al escuchar cómo va el heat, a aprender de mis errores y a celebrar mis logros.
Solo el hecho de prepararnos como equipo para ir al Mundial es un reto en sí mismo. Lidero la recaudación de los fondos para cubrir los gastos de representación de la Selección Nacional de Para-Surfing y eso implica un reto grande y emocionante. Por cierto, si querés apoyar nuestra participación en el mundial, podés hacer una donación en este link. Cada dólar nos acerca más a la meta.

Más allá de las medallas
Ir al mundial también representa un acto de crecimiento y reconocimiento personal. Es mirar hacia atrás y ver cuánto he crecido desde mis primeras olas hasta convertirme en atleta de selección nacional. Es reconocer el poder de la comunidad que me ha apoyado, la familia del surf adaptado y cada persona que cree en un mundo más inclusivo.
Cada ola surfeada en el campeonato será una expresión de gratitud, libertad y amor por la vida. Cuando surfeamos, no solo competimos: celebramos lo posible y crecemos integralmente.
Un llamado a inspirar desde el ejemplo

Mi historia no se trata solo de surf, sino de transformación y propósito. Mi mayor deseo es que al leer estas líneas, más personas encuentren el valor de seguir sus pasiones, de buscar bienestar a través del movimiento, la naturaleza y la conexión humana.
Porque al final, el surf me enseñó algo que va mucho más allá de la técnica: la felicidad está en fluir con la vida y crecer con cada experiencia.
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